Las oficinas ‘cool’ están de moda, pero los inversores buscan entornos profesionales
2 septiembre, 2019
Alfonso [nombre figurado para no revelar su auténtica identidad] es el director general de una gestora de fondos ubicada en Madrid, que se dedica a captar proyectos en fase semilla a los que convertir en empresas millonarias.
De profesión y formación es banquero y lo que más valora en su negocio son las personas que le generan confianza. Y, no nos engañemos, la única forma de ganar su confianza es con un plan de negocio preciso y bien planificado que se ejecuta milimétricamente.
El negocio de Alfonso es sencillo de explicar. Localiza empresas con mucho potencial y las ayuda a desarrollarlo. Pero, por lo general, encuentra sus proyectos en laboratorios de I+D donde reina el caos o en el típico coworking de moda.
En esos entornos Alfonso no encuentra la confianza que busca, especialmente porque la primera startup en la que invirtió su gestora de fondos requería muchas reuniones improvisadas a horas intempestivas.
En una ocasión, Alfonso acudió a una reunión de urgencia en el coworking de una de sus ‘participadas’ justo a la hora en la que se estaba celebrando unas cervezas de networking. El ruido y un par de desafortunados incidentes con los integrantes de otra startup hicieron que la reunión funcionase francamente mal.
Desde entonces, Alfonso prefiere no invertir en proyectos que se desarrollan en entornos que parecen estar diseñados más para el ocio que para generar negocio .
Está claro que si tienes una empresa con un producto o servicio disruptivo, y además cuentas con unos valores jóvenes, ofreces un valor incalculable para la sociedad, al tiempo que tienes una capacidad alta para que un fondo rentabilice su inversión. Pero no debemos olvidar que Alfonso o cualquiera de sus colegas profesionales tienen un sin fin de opciones donde elegir y, si no le generamos confianza, no van a querer arriesgar con nosotros.
En definitiva, tu equipo tiene que estar cómodo, pero tus inversores y los consejeros también tienen que estarlo. Es verdad que una oficina “cool” es lo que más vende de cara a tus acciones de “recruiting”, pero tienes que encontrar un equilibrio entre lo que buscan tus futuros candidatos y lo que necesita un inversor. Este proviene de entornos de trabajo más serios y se siente incómodo en lugares en los que se respira una profesionalidad diferente a lo que él está acostumbrado. Además, recuerda que a la hora de hacer crecer tu negocio, eres tú el que debe adaptarse al mundo empresarial y no al revés.
Por todo ello, antes de elegir el lugar donde se va a desarrollar tu negocio deberías pensar en todos los servicios que te puede ofrecer un ‘workspace’ como los servicios IT, la atención personalizada a tus clientes, o una ubicación premium en la que tus socios e inversores sientan que se están reuniendo con una empresa seria y solvente. Una vez lo hayas analizado, deberías elegir entre un ‘coworking cool’ o un centro de trabajo que puedas personalizar aprovechando unas infraestructuras premium. Una vez hayas tomado la decisión verás cómo se siente el Alfonso que quiere invertir en tu negocio.
