Plataformas digitales y el futuro del trabajo
20 noviembre, 2019
Ser capaz de distinguir una moda pasajera de algo que transforma por completo la manera en la que concebimos un sector económico o social, como puede ser el trabajo, solo nos lo puede confirmar el paso del tiempo.
Los datos nos muestran cómo el número de entregas de paquetería se duplicará en los próximos cinco años. ¿Qué significa este hecho? significa que los servicios de entrega inmediata, las viejas infraestructuras y las flotas más antiguas han llegado a un punto de no retorno y deben adaptarse a lo que será el futuro de la última milla, así como el trabajo que genera a su alrededor. En este aspecto, el valor de las plataformas digitales no para de crecer tanto para las empresas como para los trabajadores de estas. Actualmente las nuevas plataformas digitales crean miles de oportunidades de trabajo y decenas de millones de euros en ingresos cada año para los repartidores independientes.
Según un informe de Adigital, la contribución económica de las plataformas de delivery, son 643 millones de euros la aportación total al PIB de las plataformas digitales (un 0.1% del PIB español de 2017) y 14.337 los puestos de trabajo creados por estas en la cadena de valor de la restauración y el comercio. No en vano, España está a la cabeza de los países de la Unión Europea en cuanto a volumen de empleo en plataformas, con un 17% de las personas en edad de trabajar realizando actividades por medio de ellas al menos una vez por semana.
Si hablamos de ventajas para los trabajadores, los repartidores que trabajan a través de estas plataformas ganan de media el doble del salario mínimo. No solo están claros los beneficios financieros, sino que los mensajeros pueden controlar su trabajo como nunca pudieron hacerlo con el empleo tradicional. Cuando se les pregunta, los repartidores que prosperan en este entorno dicen que nunca optarían por ser trabajadores tradicionales por menos dinero y menos capacidad de decisión sobre su propio trabajo. Sin embargo, la percepción pública de las plataformas digitales es extremadamente negativa debido a una serie de informaciones sesgadas y de falta de acierto en la manera en que los propios actores del mundo digital hemos explicado nuestro modelo de negocio.
Como solución a este gran debate, diferentes plataformas digitales en el ámbito del reparto de última milla hemos presentado una propuesta normativa en materia de trabajo en plataformas digitales. El documento aboga por abrir un diálogo constructivo con las administraciones para desarrollar un marco normativo útil para los trabajadores autónomos, las pymes, los consumidores y todos los actores implicados en la nueva economía digital. La iniciativa, liderada por Adigital, ofrece colaboración por parte de las plataformas y reclama diálogo en un contexto muy difícil de percepción pública de los nuevos modelos digitales.
Aunque la mayoría de tensiones alrededor de la figura del trabajador autónomo se dan en sectores tradicionales, los modelos de negocio de base digital tienen que adaptarse a una conversación compleja y hasta cierto punto paradójica: mientras el gobierno y los medios de comunicación equiparan el trabajo en relación con plataformas digitales a precariedad y explotación, el consumidor apuesta claramente por este tipo de servicios; el comercio y la restauración aumentan su base de clientes y generan crecimiento económico y los repartidores tienen plena autonomía e incentivos para optar por el modelo de trabajo autónomo, que les permite mayores ingresos a presente mientras pueden acceder optan, si lo consideran, a niveles de protección similares a los de los asalariados. Hay que recalcar que los asalariados en este mismo sector tienen ingresos más bajos – estamos hablando de 600€ al mes de media – aparte de una falta total de autonomía que obliga al repartidor a aceptar todo tipo de encargo, condición o calendario.
Mención aparte merece que no todas las plataformas son iguales ni serán iguales en el futuro. Algunas plataformas se definen como apps de reparto de comida a domicilio y usan su propia app para llegar al consumidor final, mientras que otras intermedian solo entre empresa y repartidor. Stuart, por ejemplo, aporta tecnología a las pymes y comercios de cualquier sector de actividad que quieren reforzar su negocio con entrega a domicilio y que utilizan su propia marca -y no la marca de la app- de cara al consumidor final. De la misma manera, los repartidores autónomos cuentan con una herramienta tecnológica que les permite acceder a encargos de diferentes empresas con autonomía total para utilizar otras plataformas al mismo tiempo, otras fuentes de ingresos o, simplemente, organizar con libertad su calendario de trabajo.
Es el momento de un debate amplio sobre qué significa ser autónomo en España y sobre el derecho a trabajar por cuenta propia en el contexto de la economía de plataformas. La evolución del mercado laboral en España hace necesaria la creación de un grupo de trabajo conformado por interlocutores sociales, las empresas del sector, expertos e instituciones para abordar esta cuestión. Creemos necesaria y urgente la constitución de este grupo así como de las instancias de diálogo necesarias para que España cuente pronto con soluciones regulatorias como, por ejemplo, las ya anunciadas en Francia, donde la nueva Ley de trabajo reconoce la naturaleza mercantil de la relación entre repartidores y plataformas pero, al mismo tiempo, abre la puerta a una mayor implicación de estas últimas en el desarrollo de nuevas medidas de protección y garantía para los trabajadores autónomos.
Por David Guasch, director general de Stuart para España
